El Zahăr Vanilat es un básico indispensable en la despensa de cualquier amante de la repostería rumana. Se trata de azúcar de grano fino impregnado con un intenso y dulce aroma a vainilla que se libera al contacto con la masa o el calor. A diferencia de las esencias líquidas, el azúcar vainillado se distribuye de forma homogénea en las mezclas secas, garantizando un perfume constante en cada bocado. Es el secreto detrás del aroma irresistible del Chec, del Pandișpan y del relleno de los Cornulețe. Además, es perfecto para espolvorear sobre postres recién horneados, como las Gogoși (donas rumanas), aportando una capa sutil de dulzura y una fragancia que evoca los mejores recuerdos de la cocina de la abuela.





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