Las Jumări representan la esencia de la cocina tradicional campesina. Elaboradas a fuego lento para extraer la grasa y lograr esa textura única, estas «perlas» doradas son famosas por su sabor intenso y su crujido inconfundible. Se sirven tradicionalmente frías como aperitivo (gustare), acompañadas de sal, cebolla roja cruda y pan de pueblo o mămăligă. Es un producto altamente energético, muy apreciado en los meses de invierno y en reuniones familiares. Si buscas un bocado que te transporte directamente a los pueblos de Rumanía, los chicharrones son la elección obligatoria.





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