El Leuștean es el rey de los condimentos en Rumanía. A diferencia del perejil o el apio, esta hierba posee un aroma profundo, persistente y ligeramente picante que define el carácter de las sopas tradicionales. Ya sea seco, en salmuera o congelado, unas pocas hojas añadidas al final de la cocción transforman por completo el plato, aportando una frescura rústica inigualable. Es especialmente esencial en la ciorbă de perișoare (albóndigas) o la de verduras. Un básico que no puede faltar si buscas recrear el verdadero sabor de la cocina de las abuelas rumanas.





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